Ayer recibiste el grado de Doctora salmantina;
Dicen que bien lo has ganado;
mas pienso que fue robado con arte muy peregrina.

Ya conquistaste el diploma por todos apetecido…
¡No basta bulas de Roma para la blanca paloma
Que en Alba tiene su nido!

Tus títulos doctorales, los firmaron manos reales.
Con el doctor y el ministro…
Tú siempre ostentas cabales,
tus partidas de registro.

Y no contenta con eso  como doctora de seso,
Y mujer tan singular… un birrete de buen peso,
Supiste también robar.

Pase el robo del birrete, de los cuarenta mil duros;
Pase el poner en un brete a tantos y tanto jinete
Y escoltas de charros puros.

Mas, di gentil Robadora:
¿Dónde aprendiste esas leyes
de conquista seductora…
Eres máxima Doctora en robar almas de reyes!
Por eso a la reina bella
que es de España hermosa estrella,
tan lindamente has robado,
que aceptó con amor ella,
darte el birrete robado.

Pues al rey robaste el seso,
con ser tan hombre de peso,
que al darte la pluma de oro, besó tu mano.
¡Aquel beso, fue otro borrado tesoro!

Si es verdad, mujer divina,
Que con sólo una sardina, se gana tu corazón,
hoy Doctora Salmantina,
respóndeme a  ésta cuestión:

¿Quién de sus reyes recibe,
y de su pueblo a la par,
ese don que no se escribe,
por muy bien que se concibe,
Y que  saber explicar?

¿Cómo pagará, si puede
tamaña deuda de amor?...
Pongo esta cuestión adrede,
mas tu respuesta se quede,
ante el trono del Señor.
TERESA LA ROBADORA (y va de broma)